Para no olvidar, conservar.
Todos los días hallamos cosas para conservar: una carta importante, el abrigo que compraste con tu primer sueldo, una vieja y desgastada fotografía o el primer disco que escuchaste. Cada uno de estos objetos guarda en sí mismo información relevante y significativa de la existencia de una persona.
De la misma forma sucede con el patrimonio sonoro, voz fiel de la historia de la humanidad. Como lo anterior también es preciso y urgente conservarla ¿o debemos decir preservarla?
Una forma sencilla de definir qué es conservar sería: mantener algo o cuidar su permanencia. Sin embargo, en campos más especializados como lo es la documentación sonora, el significado de conservación nos lleva a un nivel más alto, pues implica una serie de procedimientos técnicos, administrativos e intelectuales enfocados a la protección y resguardo anticipado al daño o riego de pérdida de la información y con ello, asegurar su permanencia y acceso continuo.
Estos niveles de conservación especializada, han provocado un debate entre si debemos utilizar el concepto conservar o el de preservar, no obstante, más allá de considerar dichos conceptos como sinónimos o si uno de ellos contiene al otro, lo primordial es entender la importancia de mantener por más tiempo y en las mejores condiciones el patrimonio sonoro que da identidad al hombre y define su cultura.
Si volvemos a la idea inicial de que cada uno de los objetos que conservamos guardan información relevante y significativa, no sólo hablamos del momento nostálgico que nos invade al escuchar nuestro disco favorito sino, de la propia historia del disco, como el material en que está hecho, la velocidad y fecha en que fue grabado, el autor de su contenido musical, es decir información que valida su existencia.
Es por lo anterior que en instituciones dedicadas a la documentación, dicha información también es considerada como parte de la herencia sonora, y sus políticas de conservación dependen del contenido, del tipo de soporte y de las necesidades del usuario.
La mejor manera de capturar dicha información es a través estrategias que han sido establecidas por instituciones internacionales avocadas a la gestión documental y que cada archivo ajusta a sus necesidades particulares.
Aún cuando cada día tenemos nuevas cosas por conservar y debido a la velocidad con que se avanza hacia la modernidad, se va perdiendo la estima por aquellos formatos en desuso, obviamos su valor histórico, desestimamos el futuro y privamos a las nuevas generaciones de su derecho a conocer la historia.

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