Fundamentos de un archivo sonoro
En una reflexión personal, he logrado advertir cuáles son los principales conceptos que constituyen los fundamentos de un archivo sonoro.
Conocer y reconocer el entorno histórico y cultural.
El hombre de manera instintiva tiene la necesidad de reconocerse en su propio entorno; biológica y socialmente se plantea la interrogante de su existencia. En la búsqueda encuentra su propia identidad y se asume dentro de un grupo social determinado que comparte estructuras de convivencia y coexistencia. Este conjunto de formas y expresiones que se denomina cultura, le otorga al hombre la capacidad de reflexionar, discernir y opinar sobre sí mismo. Este discernimiento a su vez le confiere la conciencia de su herencia cultural que deberá ser preservada para el conocimiento (o para el propio reconocimiento) de las nuevas generaciones.
Definir las fuentes generadoras de documentación sonora.
El pleno reconocimiento de las fuentes, debe darse tras el escrutinio de nuestra historia sonora. Como la radio, que durante 80 años ha sido la fuente principal de estos documentos, a su lado el cine, posteriormente la televisión. Actualmente las compañías de discos y video, el internet, asociaciones, escuelas, foros y una larga lista que nos permiten absorber material auditivo.
Políticas de conservación
La vasta información sonora que se genera diariamente debe ser organizada y administrada bajo estrictos lineamientos establecidos con base a las normas internacionales, para garantizar el rescate, la salvaguarda y distribución de un archivo sonoro. Lo anterior se logra mediante una serie de procesos documentales que integran el trabajo en conjunto de los elementos técnicos y humanos. Dichos procesos van desde la recepción de material, audición del mismo, análisis de la condición actual del documento, valoración y selección, catalogación e inclusión al acervo. Todo esto complementado con espacios propicios acondicionados con sistemas de aire y temperatura controlados, estantería especializada y equipados con sistemas de gestión y almacenamiento digital hasta el reaprovechamiento y la consulta del propio archivo.
Profesionalización y capacitación del archivista
Para aterrizar toda la complejidad que implica constituir un archivo sonoro, se requiere del personal profesionalmente capacitado para llevar a cabo esta ardua labor. Hemos puntualizado acerca de la formación, conocimientos y cualidades de un archivista sonoro, la cual implica el tener conocimiento de diversas profesiones afines como la bibliotecología o archivonomía generalística, bagaje cultural, manejo de tecnologías, la disposición de renovarse, además de poseer valores como la integridad, el compromiso y el respeto hacia el material con el que trabaja y los derechos a la información y a los derechos de autor.
No obstante aquí además de destacar el trabajo del archivista o documentalista sonoro, se requiere del reconocimiento profesional de su actividad
Archivos sonoros y la visión a futuro.
El rescate del patrimonio cultural sonoro trae consigo desafíos que hoy igual que ayer nos siguen inquietando. En la larga lista encontramos el desconocimiento de nuestro propio patrimonio, la carencia de estrategias de preservación y de expertos en el tema, la fragilidad y obsolescencia tecnológica de los materiales sonoros, la falta de inversión para proveer a los archivos de las mejores condiciones de conservación y un largo etcétera.
Hemos conocido durante este módulo, lo intrincado que resulta comprender un archivo sonoro, desde su idea primera, hasta su trabajo diario. Sólo con el compromiso de rescatar nuestra historia y con el conocimiento de que nuestro patrimonio cultural está en juego, podemos enfrentar este reto. Pero el primer paso, ya está dado.




